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Por qué todos los estudiantes deberían aprender a inventar

El mundo está cambiando a un ritmo alarmante. Hace más de 18 meses que hemos tenido que aprender a vivir en un mundo afectado por una pandemia global, con todo el impacto social, económico y emocional que ello ha supuesto. El clima sigue provocando cambios, como el registro de las temperaturas más altas jamás registradas, los incendios forestales, las sequías y las inundaciones. La semana pasada, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el organismo de la ONU encargado de evaluar la ciencia relacionada con el cambio climático, ha publicado su sexto informe en el que afirma que el cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando (https://www.bbc.com/news/science-environment-58138714). A esto hay que añadir la 4ª revolución industrial, en la que la inteligencia artificial, la robótica, el biohacking y el internet de las cosas están irrumpiendo en nuestra vida cotidiana, perturbando nuestros sistemas establecidos desde hace tiempo y repercutiendo en nuestras economías. Los avances tecnológicos son asombrosos y reflejan hasta qué punto puede innovar el ser humano.

Lo que está claro es que el panorama laboral cambia y evoluciona constantemente. Algunos puestos de trabajo, que actualmente desempeñan un papel fundamental en nuestras sociedades, como el de cajero en un supermercado, pueden quedar obsoletos a medida que se adoptan nuevos enfoques “inteligentes” para comprar, facturando directamente a una aplicación mientras se pasa por la tienda, en lugar de que los clientes hagan cola para pagar en una caja, como demuestra la nueva línea de tiendas Amazon Go en los Estados Unidos. Estos cambios no implican necesariamente menos puestos de trabajo, sino más bien empleos diferentes y más especializados, ya que equipos altamente cualificados trabajan en el desarrollo de las tecnologías entre la visión por ordenador, los algoritmos de aprendizaje profundo y la fusión de sensores necesarios para que este tipo de experiencia de compra funcione.

Los jóvenes de hoy crecen con los cambios globales, tanto positivos como negativos, que se ciernen sobre ellos, sabiendo que se enfrentarán a innumerables retos cuando sean adultos. Tienen que aprender a adaptarse a estos cambios. Estamos tratando de educar a los estudiantes hoy para que estén preparados para resolver problemas futuros que aún no han sido identificados utilizando tecnologías aún no inventadas basadas en conocimientos científicos aún no descubiertos (JJ Lagowski).

Estudiantes necesitan desarrollar ciertas habilidades que les permitan tener éxito y prosperar en el futuro. El término habilidades del siglo XXI se refiere a un amplio conjunto de conocimientos, habilidades, hábitos de trabajo y rasgos de carácter que se consideran de vital importancia para tener éxito en el mundo actual e incluyen 3 categorías principales denominadas Habilidades de aprendizaje (como el pensamiento crítico y la creatividad), Habilidades de alfabetización (como la lectura y la fluidez digital) y Habilidades para la vida (socio-emocionales como el liderazgo, la empatía y el autocontrol).

¿Qué papel desempeña la educación para la invención en todo esto?

En 1985, un equipo de especialistas en educación de la Universidad de Connecticut liderado por el Dr. Joseph Renzulli, desarrolló un programa educativo complementario para alumnos superdotados llamado ‘Invention Convention’, por el que los estudiantes tenían que inventar algo y presentar su prototipo en una feria educativa. Tras comprobar los claros beneficios de este programa en este selecto grupo de estudiantes, el programa se abrió a la comunidad escolar en general y demostró ser popular y exitoso, creciendo hasta alcanzar un estatus nacional a lo largo de los años. En la actualidad, en Estados Unidos se celebra cada año el US National Invention Convention en el Museo The Henry Ford de Michigan. Cientos de jóvenes inventores de todo el país se reúnen aquí para presentar sus inventos ante un jurado. El movimiento ha crecido incluso a nivel internacional, con organizaciones en China, Singapur, el Reino Unido, México y Canadá que llevan a cabo sus propias versiones del programa de educación para la invención. En Chile, Yo Invento se creó en 2019, inicialmente en la región de Los Ríos, para proporcionar a estudiantes de educación básica un programa de educación para la invención en donde estudiantes resuelven un problema con un invento proprio. Ahora este programa ha crecido para acoger a estudiantes de toda América Latina y este año contará con la participación de estudiantes de Ecuador, Costa Rica, Panamá, Argentina, Perú y Chile. Pero ¿qué es exactamente la educación para la invención y por qué es tan beneficioso para los estudiantes cursar este programa?

En la educación para la invención, la atención se centra en la educación STEMIE (siglas en inglés para Ciencias, Tecnología, Ingeniería, Matemática, Innovación e Emprendimiento) en donde se construye una estructura de aprendizaje multidisciplinario y cohesionado a través de un aprendizaje práctico y de proyectos enraizados en los retos del mundo real.

Yo Invento busca inspirar una nueva generación de inventores e inventoras, guiándolos paso a paso en el proceso de inventar un nuevo producto basado en un problema identificado en su hogar o en su comunidad. Estudiantes se enfrentan al reto de resolver un problema específico (elegido por ellos/as) inventando un nuevo producto. Siguen el Proceso de Diseño de Ingeniería de 7 pasos en donde identifican un problema, lo investigan para entender el impacto del problema y que soluciones ya existen, idean soluciones con una lluvia de ideas, diseñan su solución, lo construyen y luego lo testean. En el último paso, presentan su prototipo en una feria de inventos. Al poder elegir su propio problema y proyecto, los estudiantes desarrollan un sentido de apropiación sobre su invento. A medida que avanzan en el proceso de invención, aprenden a superar la frustración al descubrir los numerosos escollos del diseño y la construcción de prototipos, que a menudo no resultan como habían planeado o esperado. Como facilitadores de este proceso, hemos visto a nuestros estudiantes crecer en confianza y autoestima mientras aprenden a superar los retos y, lo más importante, aprenden a dar un pitch (discurso) de 3 minutos para presentar su idea y prototipo frente a un publico. No es una hazaña fácil y, sin embargo, nos han sorprendido sus logros y nos han dejado boquiabiertos con sus ideas creativas e inventos inspiradores

En Yo Invento creemos firmemente que todos los estudiantes deben desarrollar sus habilidades de invención. Esto es lo que el mundo necesita. Alumnos que ante un problema sean capaces de pensar de forma creativa y crítica, que sean capaces de analizar la información que tienen, que sepan investigar para encontrar la información que necesitan y que entiendan cómo aplicar sus conocimientos para resolverlo. Y una vez que lo hayan resuelto, que sean capaces de comunicar sus resultados con confianza, seguros de que son capaces de tener un impacto positivo en el mundo que les rodea. Estos estudiantes serán los innovadores que necesitamos para hacer del mundo un lugar mejor en el futuro.

Los invitamos a conocer mas sobre el proyecto Yo Invento en www.yoinvento.cl y a participar en la versión de Yo Invento en Casa 2021. Abrimos inscripciones hasta el 30 de agosto.

Queremos agradecer a Telsur por su apoyo al programa de Yo Invento desde 2019. Con este apoyo podemos tener un impacto social, ofreciendo becas a estudiantes de escuelas rurales en la región de Los Ríos en Chile. Además, se ofreció becas a estudiantes de otros países de Latinoamérica para que pueden compartir esta experiencia y intercambiar culturas de manera internacional.

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